La famosa “Curva
de Laffer” nos ha intentado explicar durante muchos años, y aquellos que están
por venir, la relación entre carga impositiva y nivel de recaudación,
considerando que existe un punto
de equilibrio en el que mayor presión fiscal redunda en menor
apropiación para las arcas públicas.
Se me ocurre
aplicar este mismo criterio considerando dos magnitudes totalmente diferentes,
pero con igual dramático desenlace. En la medida que aumenta el bienestar social (ceteris paribus),
disminuye la inteligencia y se
distorsiona la capacidad humana de
identificar los verdaderos problemas de la sociedad en la que vivimos.
Y esto no es
nuevo. Recuerdo ya hace algunos años que un profesor de la facultad de economía
nos hizo una pequeña prueba sobre preguntas que, no sólo los futuros
administradores y economistas deberían saber, sino cualquier mortal que
simplemente lea con atención algo diferente al diario Marca en la barra de un
bar. El resultado a preguntas como el precio del barril de petróleo, el tipo de
interés legal del dinero, la inflación del año anterior o el tipo de cambio con
el dólar, fue lamentable.
Pues bien, esa
misma prueba la he replicado en otros países considerados menos desarrollados (de hecho así es)
y los resultados son netamente superiores.
Esto me lleva a
pensar en dos opciones: o los jóvenes de hoy están mejor informados
(alternativa descartada) o realmente se cumple mi teoría, que como la de
Laffer, nos lleva al triste final de ser una sociedad con “ciudadanos y
ciudadanas” menos informados, menos conscientes, menos felices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario