martes, 29 de octubre de 2019

Del bienestar social a la distorsión de la realidad



La famosa “Curva de Laffer” nos ha intentado explicar durante muchos años, y aquellos que están por venir, la relación entre carga impositiva y nivel de recaudación, considerando que existe un punto de equilibrio en el que mayor presión fiscal redunda en menor apropiación para las arcas públicas.

Se me ocurre aplicar este mismo criterio considerando dos magnitudes totalmente diferentes, pero con igual dramático desenlace. En la medida que aumenta el bienestar social (ceteris paribus), disminuye la inteligencia y se distorsiona la capacidad humana de identificar los verdaderos problemas de la sociedad en la que vivimos.

Y esto no es nuevo. Recuerdo ya hace algunos años que un profesor de la facultad de economía nos hizo una pequeña prueba sobre preguntas que, no sólo los futuros administradores y economistas deberían saber, sino cualquier mortal que simplemente lea con atención algo diferente al diario Marca en la barra de un bar. El resultado a preguntas como el precio del barril de petróleo, el tipo de interés legal del dinero, la inflación del año anterior o el tipo de cambio con el dólar, fue lamentable.

Pues bien, esa misma prueba la he replicado en otros países considerados menos desarrollados (de hecho así es) y los resultados son netamente superiores.

Esto me lleva a pensar en dos opciones: o los jóvenes de hoy están mejor informados (alternativa descartada) o realmente se cumple mi teoría, que como la de Laffer, nos lleva al triste final de ser una sociedad con “ciudadanos y ciudadanas” menos informados, menos conscientes, menos felices.


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